martes, 3 de marzo de 2009

Los semilleros de Investigación y su aporte al Desarrollo Humano

LOS SEMILLEROS DE INVESTIGACIÓN Y SU APORTE AL DESARROLLO HUMANO
Por Sergio René Oquendo Puerta

Guardaos (dijo el labrador) de vender el patrimonio,
Dejado por vuestros padres,
Veréis que esconde un tesoro.
Los semilleros explican y subsanan hoy muchos de los problemas de nuestro débil sistema educativo
Pero el padre fue sabio
Al mostrarles, antes de morir,
Que la educación es un tesoro.
Jean de La Fontaine[1]

Al interior de las Universidades surgen estrategias para el crecimiento y desarrollo de la de la ciencia la tecnología y la innovación, considerando en éstos los medios más importantes para la generación de conocimientos pertinentes para enfrentar las problemáticas sociales. Desde las políticas nacionales e internacionales han privilegiado el apoyo a los grupos de investigación conformados por profesores y direccionados generalmente a coyunturas nacionales.

Alrededor de estas nuevas dinámicas se presenta como una emergencia la necesidad de formar profesionales con actitudes y aptitudes científicas, surge aquí una nueva realidad para la educación superior. “el problema de la investigación en pregrado” aspecto que el sistema políticamente no ha solucionado.

Por otra parte, pero frente a la realidad contextuada, emergen de la nada muchas veces, otras, de necesidades ya creadas, pero todas buscando un espacio que permita posibilitar y acercar los estudiantes a la vida cotidiana y de mejor forma a su formación disciplinar.

Los semilleros de investigación. Se presentan como una alternativa para la formación en la investigación, un espacio diferente a los instituidos en los planes de estudio de los programas que ofrecen las Universidades, pero a la vez respondiendo a las patología de diseño y función del sistema educativo y todos sus programas.

De semilleros hemos hablado que son una emergencia en pos del conocimiento y la ciudadanía; de las experiencias del qué y del cómo; de los caminos de los semilleros. Ahora, de los semilleros se podría seguir hablando tantas cosas como semilleros existan, porque cada uno es un complejo de realidad en construcción de sí y de sentido, sin embargo, entre otros muchos aspectos que se pueden conceptuar propongo tres campos como lo son:

El componente educativo de los semilleros: donde importaría comprender más a fondo sus didácticas, pedagogías y modelos de enseñanza - aprendizaje que entre otros, evidencian la propuesta constructivista de Piaget y Vigoztky; ambientes de aprendizaje que dan cuenta de tiempo, espacio, recursos (escuela abierta), medios; formación por competencias, el concepto y rol del docente, del estudiante, de la participación, el concepto de escuela y de evaluación entre otros.

El contenido curricular de los semilleros: donde la pregunta natural es ¿qué se enseña en el semillero?, ¿qué se debería enseñar?, ¿Cuánto tiempo?, ¿los por qué? y ¿los cómo?; el papel de la lectura, la escritura, la expresión oral, los sentidos como fundamento de las destrezas del pensamiento, el contexto, la realidad, la intersubjetividad, la transdiciplinariedad, el método y el objeto de estudio, entre otros.

El componente de gestión escolar de los semilleros: que no puede faltar, pero que en la realidad educativa es un mínimo que muchas veces damos por descontado y del cual dependen horarios, aulas, pago de docentes, medios educativos, frecuencias de reunión, cohortes, etapas, financiación, proyección, pasantias, publicaciones, asistencia a eventos y en fin, en gran parte componentes para la pervivencia de los semilleros.

Todo lo anterior tiene su propio peso, sin embargo, se queda por fuera evidenciar cómo cada espacio que se crea de semilleros, aporta al desarrollo de potencialidades, capacidades y libertades, a la satisfacción de necesidades y a la inclusión educativa como componentes fundamentales del desarrollo Humano.

Por desarrollo humano se entiende el proceso integral e integrado, cíclico, espiralado, reconfigurativo, no sumativo, heterocrónico, no homocrónico, que se genera en la participación del sujeto en sistemas de intercambio con el mundo. Por lo tanto, la satisfacción de las necesidades, el desarrollo de las potencialidades humanas, y el despliegue de las capacidades.

El desarrollo humano entonces, es constituirse como sujeto, esto es, llegar a tener conciencia de sí y del mundo y de la capacidad para transformarse/lo. Hacerse sujeto es ser proyecto, individual y colectivo.


Para Manfred Max-Neef[2]: El desarrollo son las personas, no las cosas. Su propuesta considera que las necesidades son un conjunto de condiciones ontológicas que se requieren en el proceso de tal desarrollo. Se plantea entonces, que al satisfacer los derechos fundamentales, se satisface de manera sinérgica las necesidades. Por ello, la importancia de la expansión de las capacidades desde la libertad de agencia y el ejercicio de las titularidades como lo sustenta Amartya Sen[3] en la perspectiva de capacidades: La libertad es un valor fundamental, es un estado de autonomía. Empero, las titularidades, son el uso de las libertades y potencialidades en un contexto específico, que además posibilita la satisfacción de necesidades..

El desarrollo desde la Perspectiva de las capacidades. Se entiende la capacidad como el proceso de cogestionar y articular el desarrollo entre quienes toman las decisiones y quienes son sujetos de necesidades, potenciando su desarrollo a partir del ejercicio de los derechos.

Desde la Perspectiva de los derechos. El desarrollo humano es un proceso constituyente de ciudadanía. Planeta Jordi Bord: el problema de ciudadanía radica en el asunto de la participación. Con tal planteamiento dicha perspectiva está directamente relacionada con temas como la política y la ética, siendo un elemento antropológico la tenencia de derechos.

Por otro lado, si se parte que los semilleros son propuestas educativas y como propuestas educativas leídas desde Dewey (1902) que concibe lo educativo sólo como un proceso de vida y no una preparación para la vida futura, es un proceso continuo de reconstrucción de la existencia, en éste sentido la finalidad educativa de la escuela (semilleros) es de tratar de superar la diferencia cualitativa que hay entre la experiencia del estudiante y el contenido del la propuesta escolar, para que aquel pueda ir resolviendo los problemas derivados de su relación con el medio físico y social.

Así, se evidencia una contradicción entre el sistema educativo y lo semilleros de investigación, porque los semilleros están haciendo la tarea que no necesariamente le corresponde y es a la educación (escuela - sistema) a quien le corresponde cumplir con su función de la formación científica, critica y analítica de sus educandos, sin embargo en muchos casos en nuestro país, es el semillero una estrategia incluyente al presentarse como una posibilidad de contrarrestar estos atrasos, generando educación integradora y de calidad y subsanando con sus propuestas y espacios un poco la mencionada función de una educación triste.

Pero existe otra manera de demostrar como los semilleros juegan un rol protagónico frente a la función de la educación, frente a la inclusión educativa y desde allí, frente al desarrollo humano. Esa otra manera que propongo es una mirada a como los semilleros trabajan sin premeditar o premeditadamente el desarrollo de los pilares básicos de la educación para toda la vida como son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser, estipulados por la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI de la UNESCO[4] para una educación mas incluyente.

Aprender a conocer en los semilleros (epistemológico) se presenta como la posibilidad de profundizar en los conocimientos, aprender a desaprender y aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.

Aprender a conocer desde el diálogo estimulador del pensamiento, que Morin propone a todos en el pensamiento complejo, “ya sea desde la cátedra o los ámbitos más diversos de la práctica social, desde las ciencias duras o blandas, desde el campo de la literatura o la religión, y se interesen en desarrollar un método complejo de pensar la experiencia humana, recuperando el asombro ante el milagro doble del conocimiento y del misterio, que asoma detrás de toda filosofía, de toda ciencia, de toda religión, y que aúna a la empresa humana en su aventura abierta hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades” [5].

Aprender a conocer en el semillero aportando a curar la ceguera del conocimiento planteada también por Morín[6] en los siete saberes para la educación del futuro. Cumpliendo con la primera e ineludible tarea de la educación de enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. enseñando a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. La búsqueda de la verdad desde los semilleros se presenta con reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, con convivencialidad de ideas y mitos. En el semillero se propicia el desarrollo de potencialidades y capacidades para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a los estudiantes a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas como lo plantea Morin.

En el semillero se pone en juego las didácticas y estrategias creativas, “escuela abierta”, las destrezas del pensamiento y desde allí en un proceso de búsqueda encontrar la mejor manera de acercarse al conocimiento recobrando el sentido de la educación como reto cultural, desde allí como lo plantea Carlos Eduardo Vasco (2006), la educación es la invención más rentable y no un gasto público.


Aprender a hacer en los semilleros, frente a éste pilar de la educación los semilleros posibilitan el desarrollo de potencialidades (competencias científicas) para hacer frente a gran número de situaciones problemáticas enmarcadas desde las diferentes experiencias sociales o laborales, a las cuales se enfrentarán como estudiantes y/o profesionales y especialmente el desarrollo de habilidades de trabajo en equipo.

Como lo plantea (Bruner y cols. 1.956) el hacer se refiere a la habilidad, al dominio de estrategias para la utilización del conocimiento (existiendo diferentes alternativas de acción) y requiere: modulación, diferenciación y sustitución de subrutinas. Finalmente la estrategia es un patrón de decisiones en la adquisición, retención y utilización de la información que sirve para lograr ciertos objetivos, para lograr unos resultados y no otros.

De otra forma Morin en los siete saberes, plantea ”Ante el aluvión de informaciones es necesario discernir cuáles son las informaciones clave. Ante el número ingente de problemas es necesario diferenciar los que son problemas clave. Pero, ¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja”, aspectos que naturalmente se presentan en los semilleros.

Existen serias sospechas que el hacer transformador, proactivo es uno de los virus que frecuentemente visita a nuestros jóvenes científicos de los semilleros, impregnándolos de inteligencia compleja apta para referirse al contexto, a lo global, a lo multidimensional y a la interacción compleja de la realidad. Esta inteligencia les permite construir a partir de los conocimientos existentes y de la crítica de los mismos, iniciativas atrevidas y creativas de investigación, para comprender y modificar nuestra compleja realidad.

Es decir, un virus que posibilita la construcción y el despliegue completo del ser humano en toda su riqueza y en la complejidad de sus expresiones y de sus compromisos como individuos miembros de un colectivo, ciudadano, productor, inventor y creador de sueños.
Aprender a vivir juntos (ético) se da desde la posibilidad que abre el semillero de descubrimiento y descubriendo de otros, precisamente desde la uni, pluri, diversidad se genera una toma de conciencia de semejanzas e interdependencias entre seres humanos, desde la igualdad del espacio e igualdad de condiciones al ser todos aprendices y constructores de sentido.

Aprender a vivir juntos, bien lo plantea Morin en los sietes saberes, al proponer que un mínimo de la educación es enseñar la condición humana para lo cual manifiesta: “Una aventura común ha embarcado a todos los humanos de nuestra era. Todos ellos deben reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural inherente a todo lo humano. Conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. Al igual que cualquier otro conocimiento, el del ser humano también debe ser contextualizado: Quiénes somos es una cuestión inseparable de dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos”.

El semillero es el espacio donde se extiende la libertad pública y personal del grupo, los amores y desamores con el conocimiento, la libertad de acción y opinión de sus integrantes, la movilización del pensamiento como y para la reivindicación del ser si mismo, desarrollando la revolución de si mismo, pero también la desigualdad.

En el semillero se crea capital social, al posibilitar la interacción y la interdependencia de los sujetos por problemáticas que los vinculan hacia dentro del propio semillero y hacia fuera en su rol y proyección social.

El semillero propone formación política en tanto la vida colectiva del semillero en su entorno (sea escuela o sociedad) no pasa desapercibido, retomando a Hanna Arendt es un espacio desde el cual se expresa la vida “entre nos”. Es la vida colectiva que se desenvuelve en la acción y el discurso. Es la posibilidad de la natalidad en la que la historia se transforma. Como lo plantea Savater, en el semillero se construye un NOSOTROS, pero no como un NO a OTROS, es decir un nosotros para incluir mas que para excluir.


En coherencia con lo expuesto, en el semillero surgen iniciativas de solidaridad y cooperativismo donde se confunden la participación activa de profesores y estudiantes, que engendran nuevas formas de aprendizaje e interdependencia, respetando valores del pluralismo y mutua comprensión.

Los afectos y relaciones interpersonales no son asuntos ajenos en los espacios de los semilleros, lo afectivo referido como implicarse con otros/as y consigo mismo. Por ello, el desarrollo afectivo se orienta a fortalecer la capacidad vinculante y la capacidad de implicación.

La implicación se relaciona con la construcción del yo, del nosotros, de la otraedad. En ésta construcción existe la posibilidad de que el otro sea visible, del mismo modo cada uno. Desde aquí lo humano implica un rango amplio de formas de implicación, de reconocimiento del otro, es una inclusión personal del otro, por la posibilidad de ser y respeto por su campo de actuar libre y responsable en relación a los demás.

No solo son los demás por los demás, si no en la construcción de posibilidades de trabajar mancomundamente en proyectos motivadores que permiten escapar a la rutina y disminuir conflictos. Proyectos que permiten superar hábitos individuales y valorar puntos de convergencia por encima de los aspectos que los separan, originando un nuevo modo de identificación.

En la relación que propone Morin son los demás en una perspectiva planetaria. Pero, no sólo para percibir mejor los problemas, sino para elaborar un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra tierra, considerada como última y primera Patria. El término Patria incluye referencias etimológicas y afectivas tanto paternales como maternales. En esta perspectiva de relación paterno- materno- filial, es en la que se construirá a escala planetaria una misma conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. "Hemos tardado demasiado tiempo en percibir nuestra identidad terrenal", dijo Morin citando a Marx ("la historia ha progresado por el lado malo") pero manifestó su esperanza citando en paralelo otra frase, en esta ocasión de Hegel: "La lechuza de la sabiduría siempre emprende su vuelo al atardecer".

Aprender a ser en los semilleros (estético). Sin duda alguna, el saber mas importante y fundador de los anteriores, pues difícilmente podría comprender a los demás sin comprenderse a si mismo, aprender sin saber que sirve para mejorar la propia personalidad, y hacer sin sentido, sin capacidad de autonomía y juicio, de responsabilidad personal, sentido que lo da la esencia de cada humano desde sus posibilidades de desarrollo: cuerpo y mente, cognitivas (memoria y razonamiento), sensibilidad, sentido estético, capacidades físicas, responsabilidad individual y espiritualidad.

En los semilleros se funda el sujeto, porque siempre libremente se ponen en juego y se transforman el ser, saber, saber hacer y el aprender a vivir juntos; con elementos como la participación, la solidaridad, la cooperación, la ciudadanía y la formación política. Es decir es una experiencia positiva y es un medio para alcanzar una realización.

Pertenecer a un semillero lleva consigo la oportunidad de ampliar las capacidades humanas. Lo humano del semillero surge de las posibilidades que tiene cada estudiante de ser cada uno, con sus potencialidades, es un asunto propio, no surge por normas y reglas externas. En el semillero cada sujeto se hace, en y desde sus contextos históricos, sociales, políticos, económicos y culturales. El sujeto se hace en el espacio de la vida cotidiana, el semillero “confiere a los seres humanos libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos, y de imaginación para que sus talentos alcancen la plenitud y seguir siendo artífices, en la medida de lo posible, de su destino”[7], lo que no ocurre con “la dictadura de clases en jaulas cuadriculadas”.

Los semilleros son inclusivos, por que desde la ética y los valores, permiten que el estudiante se reconozca y se muestre en el grupo con corresponsabilidades. En este sentido el semillero es escenario de vida, de juego con la realidad al compartir y construir estética, lúdica, recreación, crecimiento y reflexión. En el semillero como lo plantea Alain Touraine (¿en podremos vivir juntos?) el sujeto personal no se muere por un ideal de sujeto consumidor.












1 EPI = saberes - tecnología AXIO= ético-valores ESTÉTICO = Artístico-creativo
Figura 1. Concepción integral del hombre - Modelo Epiaxioestético





BIBLIOGRAFÍA




BUSTELO, Eduardo, MINUJIN Alberto. Todos entran. Propuesta para sociedades incluyentes. UICEF. Santillana.Primera edición. Santa Fé de Bogotá. 1998. 276 pág.

CASTAÑEDA Góez Beatriz. OSSA Londoño. Por los caminos de los semilleros de investigación. Fondo Editorial Editorial Biogénesis UdeA. Medellín.2005. 421 pág.

DELORS Jacques. La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI. Santillana. España 1996. 138 pag.

MAX Neef Manfred. Desarrollo a Escala humana. Documentos UNESCO.

MORIN Edgar. Introducción al Pensamiento Complejo. Documento guía UNESCO.

MORIN Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Por Ex director de l'École des Hautes Études en Sciencies Sociales. Paris. Presentación del texto publicado por UNESCO.

OQUENDO Puerta Sergio René González Sandra, Castañeda Góez Beatriz. Semilleros de investigación. Una emergencia en pos del conocimiento y la ciudadanía. Fondo editorial Biogénesis UdeA. Medellín. 110. pág.

SEN Amartya. Desarrollo como libertad.

TOURIANE. Alain. ¿Podremos vivir juntos? Fondo de la cultura económica. México. 2001. Pág. 300.
[1] Referenciado por Jacques Delors. En Informe sobre la educación para el siglo XXI. 1996
[2] MAX Neef Manfred. Desarrollo a Escala humana. Documentos UNESCO.
[3] SEN Amartya. Desarrollo como libertad
[4] DELORS Jacques. La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre educación para el siglo XXI
[5] MORIN Edgar. Introducción al Pensamiento Complejo. Documento guía UNESCO.
[6]MORIN Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.Por Ex director de l'École des Hautes Études en Sciencies Sociales. Paris. Presentación del texto publicado por UNESCO.
[7] DELORS, Op.Cit. P 107

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